La riqueza cultural de Binissalem se manifiesta a través de su historia, arquitectura y tradiciones literarias. El nombre del pueblo, “Binissalem”, tiene raíces en la lengua árabe y significa “Hijos de la Paz” o “Hijos de Sálim”. A lo largo de los siglos, Binissalem ha sido testigo de diversas civilizaciones, desde los talayóticos, pasando por los romanos y los musulmanes. Los vestigios de estas épocas son testigos del pasado diverso de este municipio.
La prosperidad económica desde la segunda mitad del siglo XVII hasta finales del XIX, con la llegada de la filoxera, dejó una impronta profunda en la arquitectura de Binissalem. Edificios como Can Marc, Can Beltran y Can Gelabert se erigen como monumentos de una época dorada. Estas construcciones, algunas de las cuales están decoradas con pinturas y detalles arquitectónicos únicos, conviven con edificaciones más modernas que reflejan la evolución del pueblo a lo largo del tiempo.
Destacando por encima de todas, la iglesia de Santa María de Robines, construida con piedra local, es un símbolo de la devoción y el arte de la comunidad. En el ámbito literario, Binissalem ha dado al mundo escritores ilustres como Llorenç Villalonga y Llorenç Moyà, cuyas obras capturan la esencia y las tradiciones del pueblo.
La sección cultural de Binissalem es un reflejo de su rica herencia histórica y de su vibrante presente. Cada uno de estos elementos contribuye a la identidad única del municipio, haciendo de Binissalem un destino imprescindible para aquellos que desean sumergirse en la auténtica cultura mallorquina.