Binissalem, situado en el corazón de Mallorca, es el punto de partida ideal para explorar la isla en bicicleta. Gracias a su posición estratégica, ofrece acceso a 10 rutas ciclistas que varían en dificultad y distancia, abarcando las comarcas del Raiguer, Es Pla y la Serra de Tramuntana.
Estas rutas permiten a los ciclistas sumergirse en la diversidad paisajística y cultural de Mallorca: desde los llanos agrícolas de Es Pla, pasando por los pintorescos pueblos del Raiguer, hasta los desafiantes y espectaculares paisajes montañosos de la Tramuntana. Cada itinerario ofrece una experiencia única, desde tranquilas pedaladas entre viñedos hasta exigentes ascensos que recompensan con panorámicas inolvidables.
Tanto si eres un ciclista experimentado como si pedaleas por afición, las rutas desde Binissalem te invitan a descubrir la esencia de Mallorca, sus tradiciones y su belleza natural, convirtiendo cada kilómetro en una aventura irrepetible.
Iniciamos la ruta desde la estación de tren de Binissalem o, si lo preferimos, desde el aparcamiento de Can Arabí. Este recorrido nos permitirá contemplar algunas de las mejores vistas de Binissalem y de toda la comarca, accediendo a uno de los elementos patrimoniales más importantes tanto a nivel histórico como natural: el mirador de sa Panada.
Desde los paisajes que ofrece el Coll d’en Simonet, el Puig dels Bous y el propio mirador, podremos disfrutar de estampas únicas del municipio y sus alrededores.
Se trata de una ruta con una distancia inferior a los 7 kilómetros, con un desnivel positivo y negativo considerable y un nivel de dificultad técnica moderado.
La ruta es sencilla y constituye un paseo agradable por los alrededores de Binissalem en dirección a Alaró por el camino antiguo.
Nuestro recorrido comienza en la estación de tren de Binissalem, en dirección al camí des Raiguer. A poco más de un kilómetro encontraremos un desvío, la Pota del Rei (de frente nos dirige a Can Arabí, a la derecha hacia Lloseta y a la izquierda hacia el Camí Romà y Alaró). Tomaremos la dirección hacia el Camí Romà, al que accederemos tras recorrer varios kilómetros por el camí vell des Raiguer, disfrutando de espléndidas vistas panorámicas de Binissalem, con la iglesia y su imponente campanario a nuestra izquierda.
En el trayecto pasaremos por las casas de Can Cabrit (la Torre de Can Moranta, Can Cabrit y Can Ximarró), que conforman una especie de alquería de época medieval.
Pasada esta alquería, tomaremos un desvío a la derecha que, tras unos metros de desnivel, nos mostrará el inicio del Camí Romà. Siguiendo su recorrido, más adelante encontraremos la zona empedrada que permite revivir en toda su plenitud este vestigio histórico. En la entrada del camino se alzan unos pilones de piedra que impiden el paso de vehículos, convirtiendo la ruta en un lugar perfecto para pasear en un entorno que combina historia, patrimonio y naturaleza.
Desde los paisajes del Coll d’en Simonet, el Puig dels Bous y el propio mirador, contemplaremos estampas únicas del municipio y sus alrededores.
Se trata de una ruta con una distancia inferior a los 7 kilómetros, con un desnivel positivo y negativo considerable y un nivel de dificultad técnica moderado.
Esta ruta de poco más de 4 kilómetros de ida (8 km en total) conecta los pueblos de Binissalem y Lloseta por el antiguo camí des Raiguer.
Iniciamos el recorrido desde la estación de tren de Binissalem en dirección a Can Arabí. En la Pota del Rei, que se encuentra en la intersección entre el camino de Can Arabí y el camí des Raiguer (que conduce tanto a Alaró como a Lloseta), tomaremos a la derecha en dirección a Lloseta.
Se trata de una vía poco transitada por vehículos y más utilizada por ciclistas y senderistas, que nos llevará por las zonas del extrarradio hasta llegar a Lloseta. Durante el trayecto podremos contemplar las vistas de la possessió de Morneta.
Si se sigue por el camí des Raiguer hacia Lloseta, se pasa por Morneta, pero no por el Pou Poal ni por el Cementeri Vell, que quedan más al sur.
Otra alternativa es salir desde el interior de Binissalem por el camí de s’Aigua, para continuar después por el carrer de sa Goleta y enlazar con el camí des Raiguer.
Para el regreso, una vez en Lloseta, se puede volver tanto por el mismo camino de ida como por el vial peatonal que conecta Lloseta con el Fòrum de Mallorca, y desde allí regresar nuevamente a Binissalem.
Esta ruta por la zona sur de Binissalem transcurre por el camí de Biniagual, el camino que une Binissalem con esta pequeña alquería de origen musulmán que, con el paso de los siglos, se ha convertido en un referente del paisaje vinícola y patrimonial de la zona.
Es un recorrido de algo más de 6 kilómetros que discurre entre viñedos y paisajes llenos de belleza, conectando de manera directa las dos localizaciones. No presenta pérdida alguna en su trayecto.
Existen otras alternativas más extensas que parten de Binissalem en dirección a Lloseta, por un vial peatonal que llega hasta el Camí de la Font Ufana (que nace en la rotonda del Fòrum de Mallorca). Este itinerario circular es más largo que el anterior y atraviesa amplias zonas de viñedos (Sa Cabana) hasta enlazar con el Camí Vell de Muro, donde tomaremos un desvío a la derecha en dirección a Consell y Santa Maria, para llegar entre arboledas hasta Biniagual.
Durante el recorrido encontraremos distintas variantes, como el Camí de Son Roig o la Venda de Can Garriga, que nos conducirán a lugares extraordinarios como Sa Vinyota.
Otro de los atractivos que ofrece esta ruta por la zona sur de Binissalem es la posibilidad de continuar hasta otros municipios, como Sencelles (una vez hayamos llegado a Biniagual) o Consell (si realizamos el recorrido circular completo). Todo ello por caminos tranquilos, prácticamente sin tráfico, que permiten disfrutar de parajes naturales serenos y llenos de encanto.