En el corazón de Binissalem, El Forn de Cas Soper se alza como un emblema de la tradición panadera mallorquina desde su apertura en 1959. Fundado por el padre de los actuales propietarios, el negocio tuvo unos inicios humildes cuando, a los dieciocho años, empezaba a repartir pan en bicicleta por el pueblo. Un año después, amplió su actividad distribuyendo sopes para los mercados de Palma, estableciendo así una sólida base para el futuro del negocio.
Hoy en día, El Forn de Cas Soper es uno de los pocos obradores en Mallorca dedicados exclusivamente a la elaboración de pan para sopes mallorquinas, un ingrediente esencial en la cocina tradicional de la isla. Sus productos son fundamentales para preparar este plato emblemático, conocido por su sabor y autenticidad.
Los tres hijos del fundador, Teresa, Joan y Rafel Sastre, continúan con el legado familiar. Desde 1985, Teresa se especializa en la elaboración de sopes, mientras que Joan empezó a producir pan blanco y moreno en 1990. En 2018, Rafel introdujo las ensaimadas, que rápidamente se convirtieron en otra de las especialidades de la panadería.
El Forn de Cas Soper está adscrito a la marca «Pa d’Aquí. Forn i Tradició», que certifica a los establecimientos que preservan la tradición panadera de las Islas Baleares. Este reconocimiento subraya el compromiso de la panadería con la calidad y la autenticidad de sus productos, haciendo de cada visita una experiencia que celebra la tradición y el sabor de Mallorca.
